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miércoles, 29 de junio de 2016

LA CRECIDA DEL PARANÁ GENERÓ OTRO DRAMA

El ciervo del Delta podría extinguirse 

Foto: Roberto Rainer Cinti

Las inundaciones extraordinarias causadas por el fenómeno climático de El Niño en el Delta del Paraná no sólo han provocado inconvenientes y gravosas pérdidas a la gente de las islas. También han jaqueado la población más austral del ciervo de los pantanos, el mayor cérvido nativo de Sudamérica y uno de los tres ciervos anfibios del planeta. Según relevamientos del Proyecto Pantano –un esfuerzo mancomunado para conservar al ciervo isleño–, numerosos ejemplares han muerto ahogados o por falta de alimento. Y los sobrevivientes debieron buscar refugio en las zonas más elevadas –incluyendo sectores periurbanos y barrios náuticos–, donde resultan presa fácil para los cazadores pese a la protección legal de que goza la especie (fue declarada Monumento Natural, máximo grado de amparo, por Buenos Aires y Entre Ríos).
“El ciervo de los pantanos podría ser la primera especie extinta del siglo XXI en ambas provincias si sus autoridades de fiscalización o las del Estado Nacional no intervienen de manera inmediata –alertó Javier Pereira, director del Proyecto Pantano–. De poco sirve que el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) haya declarado la situación de emergencia poblacional para el ciervo de los pantanos en el Bajo Delta sin una protección efectiva de la especie en el campo. A 40 kilómetros del Obelisco, en el Delta del Paraná, peligra una rareza biológica y el ícono de una de las regiones naturales más peculiares de la Argentina. Urge que los máximos responsables de su conservación hagan lo que les corresponde. La extinción, no olvidemos, es para siempre”.


Foto: Pablo Rodríguez


miércoles, 17 de febrero de 2016

PRODUCIR CONSERVANDO


Una fórmula con futuro
Foto: Roberto Rainer Cinti
Más del 90 % del territorio argentino está en manos privadas. Resulta ingenuo, por tanto, esperar que la sola expansión del sistema federal de áreas naturales protegidas pueda garantizar el mantenimiento de nuestra biodiversidad. También hace falta llevar la conservación al paisaje productivo, escenario de los conflictos entre hombre y naturaleza. Esto, en el caso del ciervo de los pantanos, implica trabajar mancomunadamente con los productores forestales del Bajo Delta del Paraná, acordando un manejo de las forestaciones y los predios silvopastoriles que favorezca la conservación de la especie y, bajo su “paraguas”, de toda la biodiversidad regional. 
Foto: Roberto Rainer Cinti
  No es casual que las líneas de investigación generadas por el Proyecto Pantano apunten a sentar las bases científicas de ese manejo. Veamos algunos ejemplos. Con la ecología nutricional conocimos la dieta del “pantano”, lo cual permitirá plantear la restauración de flora nativa clave para su supervivencia o, si el consumo de recursos forestales tiene entidad, estrategias que mitiguen el conflicto con los productores cuando crezca el número de ciervos. El estudio de muestras de ADN, a su vez, expondrá la “salud genética” de la población delteña, permitiéndonos vislumbrar qué áreas merecen una atención especial para el diseño de corredores biológicos. Y tanto la ecología espacial como los relevamientos de distribución señalarán dónde convendría establecer esas vías de intercambio genético. Claro que nada de esto podría trasladarse exitosamente al campo sin el consenso de los productores forestales, su participación activa y el profundo conocimiento que tienen del ambiente isleño.
Foto: Roberto Rainer Cinti
  Adoptar un manejo conservacionista genera beneficios. Las grandes empresas forestales verán incrementadas las chances de certificar su producción, llave de mercados tan prometedores como el europeo. Los pequeños y medianos productores tendrán oportunidad de diversificar la suya con actividades que dependen de un “ambiente sano”, como la apicultura o el ecoturismo. Y todos gozarán del agua pura, el generoso suelo y los servicios ambientales que brindan los humedales en equilibrio (entre ellos, el control de plagas). Pero son “razones del corazón” las que mejor explican el entusiasta involucramiento del sector forestal en el Proyecto Pantano. La gente de las islas no está dispuesta a perder su “memoria verde” y, menos aún, su animal icónico.

Foto: Roberto Rainer Cinti 


 
De buena madera
Adolfo Lazzarín tiene cien hectáreas plantadas con álamos y sauces a la vera del Canal 6. El ingeniero agrónomo Roberto Landó es el responsable ambiental de Arauco Argentina, una empresa trasnacional con alrededor de 33.000 hectáreas en el Delta. En una punta y la otra del espectro, representan la amplitud del apoyo que supo granjearse el Proyecto Pantano entre los productores forestales.
El productor forestal Adolfo Lazzarín, junto a sus hijos Héctor y Cristian.
“Nos criamos con el ciervo así que lo sentimos algo propio –fundamenta Lazzarín–. Cómo no vamos a luchar para conservarlo, para que siga estando en la isla pese al daño que pueda hacerle a algunos renovales. A veces, de puro extrañarlo, nos damos una vuelta por la quinta sólo para verlo. Si se extingue moriría algo nuestro, muy nuestro”.
Landó, cuya pasión por el Delta lo llevó a afincarse en la región, suma a las razones afectivas la visión de una empresa decidida a ser un referente mundial en el desarrollo sustentable de productos forestales: “El respaldo de Arauco a la conservación del ciervo de los pantanos no es un hecho aislado –destaca–. Forma parte de un compromiso ambiental que incluye, entre otras acciones, la adopción del protocolo de prácticas favorables a la biodiversidad acordado entre la Asociación Forestal Argentina y el INTA, la certificación FSC para todos sus productos, la prohibición de caza en sus predios y más de 3000 hectáreas de ambientes autóctonos bajo protección (el 10 % de sus propiedades en Delta)”.
Roberto Landó, jefe de Sistematización y Áreas Naturales Protegidas de Arauco Argentina.

 EL VIDEO
Proyecto Pantano – Capítulo 3    


lunes, 23 de noviembre de 2015

CÁMARAS TRAMPA

Espionaje científico


Foto: Roberto Rainer Cinti

Las cámaras trampa con sensor de calor y movimiento, que capturan automáticamente fotos y videos de cuanto se les cruce por delante –tanto de día como de noche–, constituyen un valiosísimo instrumento para evaluar la fauna silvestre. Sus registros brindan inestimables datos sobre la distribución de las especies, su abundancia relativa, el uso que hacen del espacio. E incluso iluminan aspectos de su conducta, como patrones de actividad y épocas de celo.  
Prosiguiendo el esfuerzo iniciado hace seis años por Natalia Fracassi (INTA) y Javier Pereira (CONICET), su coordinadora general y su director, el Proyecto Pantano cuenta hoy con más de doscientas estaciones de muestreo dotadas de cámaras trampa en los pajonales naturales, las forestaciones de sauce y álamo, los pastizales ganaderos y los bosques secundarios del llamado Núcleo Forestal del Delta.



Las miles de imágenes obtenidas de ciervo de los pantanos ya permitieron el desarrollo de fichas para la identificación de más de setenta individuos, herramienta fundamental en los estudios de comportamiento, conectividad y ecología espacial. Pero es mucho más lo que prometen una vez procesada su información junto a la que surja de los relevamientos sistemáticos de signos (huellas, fecas y astas). Servirán, por ejemplo, para trazar un mapa preciso de la distribución del ciervo en el Bajo Delta, estimar su densidad poblacional, saber cómo usa el hábitat y cuál es su relación con las especies competidoras (la vaca y el axis), detectar las zonas más aptas para establecer corredores biológicos que aseguren el necesario intercambio genético entre los núcleos poblacionales de la región. ¡Y todo esto gracias a un oportuno click!  

Elaboración: Damián Voglino


Efectos colaterales


Ciervo axis

El uso de cámaras trampa brinda a veces frutos inesperados. En nuestro caso, fueron los primeros registros –allá por el 2009– de la presencia en el Delta bonaerense de tres mamíferos: la mulita grande (Dasypus novemcinctus para la ciencia), el zorro de monte (Cerdocyon thous) y el ciervo axis (Axis axis), hoy con poblaciones ya establecidas en la región.
Los dos primeros pertenecen al elenco faunístico nativo. Se supone que habrían ingresado desde el norte, quizás acompañando el aumento de temperaturas desencadenado por el cambio climático o favorecidas por la construcción de grandes diques, que atenuaron los efectos de las crecidas e incrementaron el porcentaje de tierras no inundables.
El axis, introducido al país desde Asia con fines cinegéticos, se habría expandido desde cotos de caza del oriente entrerriano. Esta especie invasora, merece señalarse, puede representar una amenaza para el ciervo de los pantanos como competidor por el alimento y potencial fuente transmisora de enfermedades infecciosas.

ZORRO DE MONTE



MULITA GRANDE



EL VIDEO



Proyecto Pantano – Capítulo 2


miércoles, 23 de septiembre de 2015

GENÉTICA POBLACIONAL Y ECOLOGÍA NUTRICIONAL

Un archivo sorprendente  

Juntar excrementos no parece una tarea de relevancia científica. Sin embargo, resulta muy provechosa para dos de las líneas de investigación que integran nuestro proyecto: la genética poblacional y la ecología nutricionalEs que las fecas, tanto como las astas y los pelos colectados en el campo, conforman una generosa fuente de información acerca del ciervo de los pantanos. Para disponer de ella, además, no hace falta capturar ejemplares 


Foto: Vanina Fernández 
  

Estas “muestras no invasivas”, como se las llama, nos permiten obtener ADN de los ciervos isleños vestigios de las plantas que consumen 
¿Para qué sirven estos insumos?  
Comencemos por las muestras de ADN. Con su estudio en laboratorio y el procesamiento estadístico de los resultados no sólo conoceremos la variabilidad genética de los tres núcleos que se presume conforman la población de la especie en el Bajo Delta. También podremos determinar si están o no conectados (vale decir, si existe riesgo de endogamia). Y estimar su abundancia, la proporción de sexos e incluso cuántos individuos se están reproduciendo. Estas referencias resultan esenciales para saber cómo se comportan estos núcleos poblacionales e inferir sus posibilidades de supervivencia a largo plazo  



Foto: Vanina Fernández

No menos fructíferoson los restos vegetales que se encuentran en las fecasA través de su identificación bajo microscopio podremos inferir la composición de la dieta de los ciervos delteños ypor lo tanto, precisar el impacto que causan en las plantaciones de sauces y álamos –raíz del conflicto con los productores forestales–, estimar sus requerimientos nutricionales y elegir las especies más adecuadas para la restauración de flora nativa en predios forestales.  




Intimidades de laboratorio  


Foto: Alberto Famelli

Colectar fecas, pelos y astas es sólo el comienzo. Mediante una máquina especialmente adquirida para el proyecto, las muestras de ADN obtenidas se someten a la reacción en cadena de la polimerasa –conocida como PCR por sus siglas en inglés–, a fin de amplificar los marcadores moleculares de interés y así estimar tanto los índices estadísticos que describirán la variablidad genética de las subpoblaciones isleñas del ciervo de los pantanos como otros parámetros de relevancia para su conservación.  
Los restos vegetales de las heces, a su vez, son reconocidos bajo microscopio en forma conjunta por el IADIZA-CONICET y nuestro equipo de Ecología Nutricional, que paralelamente está ensayando una técnica novedosa para la especialidad: el estudio de los isótopos estables de fecas frescas y pelos, cuya puesta a punto permitirá simplificar los análisis de dieta. El proceso culmina con la preparación y el envío de ejemplares de las plantas identificadas al Laboratorio de Ecología Nutricional del Hunter College, en Nueva York, donde se efectuarán los estudios de que nos valdremos para estimar la situación nutricional del ciervo de los pantanos en el Bajo Delta. Todos estos esfuerzos significarán un valioso aporte al desarrollo de métodos no invasivos para la evaluación del estado genético y nutricional de las poblaciones de animales silvestres.  


Foto: Vanina Fernández


  
EL VIDEO 



Proyecto Pantano - Capitulo 1